"Frases Habituales(1): '¿De donde saca usted sus ideas?'" de Alberto Chimal

Navegando por la red, me encontre con el blog de Alberto Chimal, un muy buen escritor mexicano, y me parecio interesante un artículo que escribió ahí mismo:

Se dice que los escritores escuchan con frecuencia esa pregunta. Es verdad que sucede, aunque quizá no tanto como podría parecer.
Lo curioso es que, a la hora de ponerse a trabajar, el escritor no necesariamente se plantea la cuestión de “buscar” una idea para poder comenzar a escribir; de hecho es muy probable que la idea, el germen de lo que quiere hace, ya esté allí: que ya tenga la intención de comenzar y algo de lo que asirse. He aquí otra frase hecha, pero verdadera: las ideas están por todas partes y lo más inesperado, lo más trivial, puede inspirar un proyecto de escritura que se emprenda con entusiasmo y se concluya satisfactoriamente.
Hay que considerar que “idea” no significa necesariamente “resumen de una historia” ni mucho menos storyline (que es el término que se emplea en el guionismo, y que implica además la intención de resumir clara y sucintamente para hacer que el proyecto se entienda y, de hecho, que el productor se interese en financiarlo). Hay textos que no pueden plantearse como historias, desde luego, pero incluso los que sí son historias pueden, a veces, empezar a crearse sin conocer del todo cuál va a ser su planteamiento, desarrollo y desenlace. Una imagen, unas pocas palabras, un episodio aislado o un vistazo del carácter o el aspecto de un personaje pueden llegar antes que un resumen. Julio Cortázar, por dar un solo ejemplo, comenzó a escribir Rayuela por la mitad, en el capítulo 41, que en el texto terminado queda en la segunda parte, después de muchas aventuras y desventuras de sus personajes. Si se lee con cuidado ese capítulo se verá que no contiene referencias directas a ninguno de los anteriores: el libro creció hacia atrás y hacia adelante (y, dirían sus lectores más fervorosos, en varias otras direcciones).
Más aún, el germen de un texto puede ser no sólo diminuto sino secreto: puede no aparecer en absoluto en el texto terminado. Según, su autor, Vladimir Nabokov, la novela Lolita tuvo el siguiente origen (que él recuerda en su epílogo “Sobre un libro titulado Lolita“, que aparece en la mayoría de las ediciones desde los años sesenta):

"El primer estremecimiento de Lolita me atravesó a fines de 1939 o principios de 1940, en París (…) impulsado de alguna manera por una nota periodística acerca de un mono en el Jardin des Plantes, que, después de meses de coacción por parte de un científico, hizo el primer dibujo de carboncillo hecho jamás por un animal: este dibujo muestra las barras de la jaula de la pobre criatura."

De acuerdo con Michael Juliar, estudioso de la obra de Nabokov, éste podría estar recordando mal unas fotografías tomadas por un chimpancé, que él podría haber visto en un ejemplar de la añeja revista Life. En todo caso, el resultado es el mismo: la imagen (la idea) del prisionero que mira desde el interior de la jaula inspiró a Nabokov, como se sabe, el punto de vista del pederasta Humbert Humbert, el verdadero protagonista de la novela, quien cuenta su historia preso y esperando la muerte.

Las ideas que impulsan a escribir están por todas partes: esto quiere decir que cualquier cosa puede ser un punto de partida, y de hecho que la idea puede llegar sin que se le esté buscando y hasta sin que se le desee. Lo importante, por supuesto, no es la idea en sí sino lo que se hace con ella. Cuando sólo somos lectores podemos ilusionarnos con la idea de la inspiración súbita y perfecta que no requiere trabajo, que viene milagrosa y perfectamente formada, pero al querer escribir es necesario admitir que esto no es así: que se requiere trabajo, y mucho.

Alberto Chimal es un escritor nacido en México en el año de 1970, su obra puede ser considerada dentro de la literatura fantástica o del realismo mágico, aunque su primera y única novela, "Los Esclavos", publicada en 2009, es de un tema realista.